Just the course 2020/2021

Acaba el curso. Esta semana dan las notas y ya tienen los resultados que indican qué va a pasar el próximo curso. En esta semana pueden pasar muchas cosas. La calificación obtenida en la EBAU y las medias para el acceso a la Universidad. Las notas de los exámenes finales de Secundaria, sabiendo si se titula o no. O las notas obtenidas en el curso, si se repite o pasas. Todo esto sucede en las familias, de una u otra forma, las conversaciones giran en torno al rendimiento escolar.  

Es un momento importante. Puede ser de alegría y felicitaciones o de tensión y crisis, puede haber conflictos u toma de decisiones, puede haber sensación de éxito o de fracaso. Todo esto puede pasar en esta semana.

Sin embargo, lo que no cambia esta semana es que tu hijo o hija adolescente sigue siendo el mismo o la misma. No es una persona diferente porque obtenga unos resultados u otros. Como te mencionaba en el anterior post, tu hij@ adolescente no es sus calificaciones. Está claro que hay que atender lo que suceda esta semana, pero tenemos que desapegarnos de los resultados (¡ojo!, tanto si consideramos que son positivos o negativos). Así podremos mirar con más claridad a la persona que tenemos delante y eso también hará que tenga un necesario aprendizaje vital: “yo soy más de lo que hago», «yo soy algo más que si saco un 8 o un 4», «yo soy más de si saco la suficiente nota para ir a la universidad», «yo soy mucho más que mis notas o los logros que alcanzo.”

«Yo soy más de lo hago»

UNA FRASE QUE TENGO QUE TRABAJAR CON FRECUENCIA EN LAS SESIONES

Todos queremos que nuestros hijos e hijas sean exitosos, pero el éxito va mucho más allá de tu rendimiento escolar, de tus calificaciones o de lo que alcances académicamente. El éxito es sentirte bien con tu persona, con aquello que eres, y no con lo que logras. Aun así, este mundo competitivo no nos enseña esto, por eso debemos hacérselo sentir en el seno de la familia; el lugar donde se construye la esencia.

Os invito a la reflexión…

Este artículo es para invitaos a la reflexión, porque veo familias sufriendo por los resultados y chicos y chicas viviendo con mucha ansiedad en estas semanas. Cuando incrementamos tiempo en la ecuación (imagina a tu hijo o hija dentro de 10 o 15 años), todo cambia y podemos relativizar. Esto ayuda a vivir este momento con más calma). ¿Qué más da si tu hij@ repitió un curso o si su media de Secundaria fue de notable? ¿qué más da si tardó un año más en entrar en la universidad? Seguramente lo que tú veas para tu hij@ dentro de 10 o 15 años no tenga nada que ver con los resultados que obtiene hoy.

Con esto no quiero decir que no tengamos que atender lo que pasa o actuar si hay algún problema. Lo que quiero decir, es que tenemos que mirarlo con perspectiva para que podamos priorizar el ser, la esencia y no el resultado. Si tu hij@ se siente hoy un fracasado (porque no consiguió tal cosa o tal otra), eso sí va a afectar a su vida después.

Este curso no ha sido un curso cualquiera

He puesto en el título “acaba el curso 20/21” y esto tampoco lo debemos olvidar. Un curso que no sabíamos cómo iba a ser, si tendrían que volver a estar confinados a los pocos meses, si habría clases todo el año, etc. Un curso en el que hemos seguido viviendo con restricciones, normativas distintas y cambios cada varias semanas. Que no se nos olvide esto: «este curso no ha sido un curso cualquiera». Ha sido un curso incierto, diferente, tras una crisis mundial que nos ha dejado del revés. Oigan, este curso será para recordar, pero no por los resultados.

Espero que, pase lo que pase esta semana, todos tengan un buen final de curso y puedan prepararse para disfrutar del verano y continuar con la vida.

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